Estos días he leído con estupor de qué manera se van a aprobar los Presupuesto Generales del Estado. Lo he leído sin sorpresa, porque a las alturas que estamos ciertas cosas ya no me causan sorpresa. Finalmente, el gobierno va a conseguir aprobar los Presupuestos después de conseguir el voto favorable de los vascos del PNV y los gallegos del BNG.
Tres han sido los participantes de este, para mí, indecente truque:
Por un lado el gobierno, que lejos de intentar convencer a quienes proponen enmiendas a la totalidad de la bondad de sus presupuestos, se dedica a intentar comprar apoyos al mejor postor. Y yo me pregunto ¿es legítimo que un gobierno venda transferencias e inversión, que son de todos los españoles y no suyos (ellos han sido elegidos simplemente para administrarlos) a cambio de apoyos? ¿Tenía el PSOE en su programa electoral el traspasar recursos de I+D+i al País Vasco o aumentar la inversión en Galicia?
Por otro lado los nacionalistas del PNV y del BNG, a quienes preocupa bien poco que los presupuestos sean adecuados o no mientras ellos saquen tajada. Ambos partidos habían expresado días antes su disconformidad con los Presupuestos. Pero si a cambio reciben un poco de inversión por allí o una transferencia por allá, su disconformidad desaparece. ¿Es correcto, que por mor de una ley electoral claramente descompensada, estén en el parlamento nacional unos señores a quienes no preocupa el bienestar de las personas, sino simplemente estén esperando a ver si pueden sacar algo para sus comunidades? ¿Esperar a ver si el gobierno de turno necesita comprar sus votos para algo?
Es así de triste, pero sucede constantemente. Todavía recuerdo cuando algunos prestaron sus votos, o más bien los vendieron, para evitar la reprobación de una ministra. Aquello también fue de traca. Porque, al fin y al cabo, estos son sólo los presupuestos, ¿no?
Madrid, 19 de Octubre de 2008
Yo recuerdo en la época de Aznar con su socio Puyol accediendo a policía propia para empezar y así un largo etc.
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