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sábado, 3 de octubre de 2009

Roman Polanski: ¿justicia igual para todos?

Estas últimas semanas el director de cine (y ganador de un Óscar) Roman Polanski ha sido doblemente noticia.

Primero por la muerte en prisión (tras cuatro décadas cumpliendo condena) de Susan Atkins. Esta fanática seguidora de Charles Manson asesinó brutalmente en 1969 a la esposa embarazada del cineasta, Sharon Tate.

Segundo por su detención en Suiza a donde acudía a recoger un premio honorífico. Su delito: nada más y nada menos que drogar y violar a una chica de 13 años que acudía a un casting. Los hechos sucedieron hace 32 años y el director, aunque había decidió declararse culpable, huyo de Estados Unidos para no afrontar los cargos. Desde entonces Polanski ha estado eludiendo a la justicia americana. Supongo que bien aconsejado por sus abogados, evitaba Norteamérica y todos los países con los que tuviese tratado extradición. De hecho no pudo acudir a recoger el Óscar que le concedieron en 2002 como director de El Pianista.


Lo peor de la noticia han sido algunas de la reacciones posteriores de miembros del gremio del cine (incluidos los patrios) y autoridades francesas y polacas. Muchos se han mostrado indignados por la detención y han pedido solidaridad y compasión con su compañero.

La pregunta que me planteo (y que me puedo responder yo sólo) es si la reacción hubiese sido la misma si en lugar de ser detenido un director de cine de éxito lo hubiese sido un simple contable o un empresario. Estoy seguro de que si se hubiesen enterado de que el violador de una menor había sido detenido tras más de 30 años huyendo de la justicia, sin dar nombres, todos hubiesen aplaudido la noticia.

Los indignados miembros del cine, además, se sienten ultrajados porque se haya realizado la detención cuando Polanski se dirigía a recibir un premio en un festival de cine. Como si acudir invitado a un festival de cine concediera algún tipo de inmunidad. Este señor ha estado huyendo (y riéndose, diría yo) de la justicia durante más de tres décadas y se le ha detenido en el primer momento en el que se ha tenido oportunidad.

Como siempre nuestros queridos cineastas se encuentran entre lo mejor. Almodóvar ha declarado “No acepto que la justicia utilice atajos, mucho menos cuando esa misma justicia defiende la pena de muerte y hace posible el infierno de Guantánamo". Y pregunto ¿qué tendrá que ver una cosa con la otra? ¿Deben ser detenidos los violadores de menores independientemente de quien sean? Esa es la pregunta.

La justicia debe ser igual para todos, igual para cineastas que para contables o empresarios. Y me indigna ver como para algunos (que se autoproclaman defensores de todo lo bueno) la justicia debe hacer distinciones.

Nos leemos.
Madrid, 3 de Octubre de 2009

jueves, 23 de octubre de 2008

El terrorismo de ETA y el cine español.

Hoy voy a escribir sobre un tema que me toca muy de cerca y que me lleva a reflexiones muy personales. Pero para eso tengo un blog personal. El tema en cuestión es la relación entre el terrorismo de ETA y el cine español. Me lo ha recordado un artículo que he leído en la edición digital de “El País “.

Me toca muy de cerca porque hace años, siendo chaval, los malnacidos terroristas de ETA no tuvieron otra idea que luchar por liberar al ¿oprimido? pueblo vasco asesinando a mi abuelo, idea que llevaron a cabo.

Yo no recuerdo las películas que habla el artículo que durante la transición se posicionaban a favor del terrorismo etarra. Sólo sé que desde que soy un poco más mayor, recuerdo muy pocas películas sobre el tema.

Siempre me ha extrañado que un cine que dice que no tiene presupuesto para hacer películas comerciales como sus odiados yanquis. Pero que dice hacer películas con trasfondo social, haya dejado prácticamente de lado un tema que siempre ocupaba uno de los primeros puestos entre las preocupaciones de los españoles, según las encuestas del CIS. Se han hecho películas sobre el paro, sobre la inmigración, sobre la violencia machista, etc … pero muy pocas sobre la barbarie del terrorismo etarra y sus tapaderas políticas.

Menos son aún las películas que pintan a los asesinos como tales, que hablan de las víctimas. Normalmente este tipo de películas, son películas menores, con poca publicidad. Muchas veces documentales, con actores y directores poco conocidos. Rodadas con pocos medios, pero con mucha valentía.

Con directores más conocidos y con mayor publicidad, han ido apareciendo películas que intentan hablar del terrorismo etarra desde la distancia, sin pronunciarse sobre su maldad o bondad. Como he leído en algún sitio, el hecho de que esos terroristas besen a sus novias y vayan a comer con sus padres no los hace singulares. Su singularidad es que se dedican a asesinar, extorsionar y secuestrar a gente. Un ejemplo de este tipo de películas es, la recientemente estrenada “Tiro en la cabeza”.

No me imagino yo a esos mismos directores y actores rodando una película sobre la Guerra Civil en la dibujen un franquista desde lejos, pintándolo como una persona normal que cuidaba de sus hijos y tomaba cañas con los amigos.

Todavía recuerdo con decepción aquella gala de los premiso Goya posterior a la del famoso “No a la guerra”, en la que la AVT se apostó en las afueras del lugar donde se celebraba la entrega de premios. Estaba lloviendo y pretendían entregar unas pegatinas a los actores y directores y que éstos expresaran claramente su rechazo a ETA y su apoyo a las víctimas. Rechazo y apoyo que, por supuesto, no se produjeron. Claro que no tenían porque que hacerlo, pero la decepción fue profunda. Desde entonces he visto muy poco cine español porque creo que no me representa.

Siempre he creído que en el déficit de películas españolas sobre ETA, había un poco de cobardía y otro poco de connivencia. Antes pensaba que había mucho de lo primero y un poco de lo segundo. Pero desde hace un tiempo estoy empezando a pesar que puede que deba cambiar las proporciones. Puede que no sea justo, que no sea del todo cierto, pero así lo siento.
Madrid, 23 de octubre de 2008.